Dentro del mundo digital o cibernético, los riesgos y peligros son muchos. Tanto que existe una seguridad solo para este imperio existente tras las pantallas del ordenador: la ciberseguridad. Una combinación de métodos, procesos, herramientas y comportamientos que protegen a los sistemas informáticos, las redes y los datos de los ataques que se producen en el cibermundo y los accesos que nos son autorizados. Lo que muchos desconocen es que, a pesar de estar profundamente arraigada en la tecnología, la eficacia de la ciberseguridad depende mucho de las personas.

De hecho, si las personas obraran como es debido, la ciberseguridad no sería tan esencial. El error humano, la negligencia o la falta de concienciación son las que crean esa vulnerabilidad que aprovecha el ciberdelincuente. Seguir una serie de buenas prácticas, mantenerse informado y cumplir con los protocolos de seguridad hace que las personas jueguen un papel esencial en lo que a prevención de infracciones y protección de los sistemas informáticos respecta.

La importancia de la ciberseguridad se debe al ritmo tan rápido que sigue la transformación digital, haciendo que cambie notablemente la manera de hacer negocios de las organizaciones, las compras de las personas o cómo trabajan y se comunican. Convirtiendo el comercio electrónico, la colaboración remota y el almacenamiento de los datos en pilares de la vida moderna. Más allá del uso personal y empresarial que se le concede a la tecnología digital, las infraestructuras críticas como son los gasoductos, las redes eléctricas y otros servicios esenciales, se gestionan de manera digital y online, lo que hace que sean vulnerables ante los ciberataques.

Puesto que organizaciones y consumidores depositan cada vez más cantidad de información sensible dentro de los sistemas digitales, la necesidad de disponer de medidas sólidas de ciberseguridad es cada vez mayor. No solo para proteger los datos, sino también para garantizar la seguridad y fiabilidad de los servicios con los que se impulsa la vida cotidiana a diario.

Ciberdesafíos y cibersoluciones

Nada como hablar con un profesional de la ciberseguridad para poder conocer los desafíos a los que se enfrenta y las diferentes soluciones de ciberseguridad que podemos encontrar. En Wildebit, donde se ocupan de la ciberseguridad para que los demás se ocupen de sus negocios, nos han hablado de aspectos como la complejidad o las amenazas en evolución que existen en estos entornos.

Uno de los desafíos a los que se enfrenta la ciberseguridad es la mayor complejidad de los sistemas a consecuencia de la aceleración digital que conlleva la adopción de las nuevas tecnologías por parte de las empresas. Gestionar y asegurar estas inversiones se ha convertido en una cuestión más complicada. Los productos puntuales aislados y procedentes de múltiples proveedores no hacen sino ampliar la superficie de ataque, fragmentando la seguridad.

Por otro lado, encontramos las amenazas en continua evolución. Con las organizaciones expuestas, los ciberdelincuentes explotan las diferentes vulnerabilidades a un ritmo constante, empleando tácticas cada vez más sofisticadas para eludir la protección más tradicional y llevar a cabo ataques matizados y multivectoriales. De manera que se trata de amenazas más difíciles de detectar que no hacen otra cosa que ralentizar el tiempo de respuesta con unas consecuencias devastadoras.

Otro desafío ante el que se encuentra la ciberseguridad son las estrategias obsoletas. Las soluciones de ciberseguridad más tradicionales y aisladas no son adecuadas para proteger el cibermundo de las amenazas modernas. Las herramientas desconectadas y los procesos manuales dejan brechas de seguridad, retrasando la respuesta en tiempo real, aspecto que puede marcar la diferencia ante un ataque. En un entorno como el actual, en el que las condiciones cambian con tanta rapidez, confiar en los métodos obsoletos supone no estar preparado para los desafíos emergentes.

Puesto que las personas son el eslabón más vulnerable dentro de esta ecuación, las organizaciones tienen que tomar las medidas necesarias para minimizar el factor humano. La mejor manera de hacerlo no es otra que la educación del usuario final, enseñar a las personas que hacen uso de la tecnología a defender y proteger los sistemas informáticos, las redes y la información contenida en ellos.

Como mínimo es necesario proporcionar y obtener una capacitación básica en concienciación sobre ciberseguridad. Con esto se garantiza que los usuarios sean capaces de reconocer y responder antes a las amenazas comunes, como pueden ser la suplantación de identidad, el malware o la ingeniería social. Los programas integrales de capacitación para empleados van más allá de la higiene básica sobre contraseñas y abarcan aspectos sobre riesgos más específicos y relevantes dentro del sector de la empresa.

Son muchas las empresas que recurren a plataformas online para obtener educación al respecto con más accesibilidad, proporcionando cursos de capacitación que pueden realizarse en remoto. Aquellos que busquen mayor profundización en los conocimientos pueden realizar programas de certificación en capacitación en ciberseguridad y desarrollar habilidades más avanzadas.

Este aspecto es parte de la solución para que la ciberseguridad no se quede obsoleta. Lo que nos lleva a los tipos de soluciones en ciberseguridad que podemos encontrar en la actualidad.

Seguridad para todos los gustos

Como señalan los expertos, la ciberseguridad no es una solución única. Consiste en una convergencia de varios enfoques. Trabajar de forma conjunta y coordinada para proteger a los usuarios, los sistemas, las redes y los datos, desde todos los ángulos, es lo que se consigue con las diferentes soluciones, minimizando la exposición al riesgo todo lo posible. Al combinar las capas de protección, se puede crear una defensa más resistente ante las ciberamenazas.

La seguridad de red protege la infraestructura de comunicaciones, incluidos los dispositivos, el hardware, el software y los protocolos de comunicación. De manera que se protege la integridad, la confidencialidad y la disponibilidad de los datos al tiempo que la información viaja por la red. Abarca una amplia colección de tecnologías, políticas, personas y procedimientos centradas principalmente en evitar que se produzcan amenazas y se infiltren en la infraestructura de comunicación. Un ejemplo lo tenemos en los firewalls que filtran el tráfico entrante y saliente, ejerciendo como primera línea de defensa.

Pasamos a la seguridad de la información, con la que se protege, lógicamente, la información. Se trata de las herramientas y procesos utilizados para prevenir, detectar y resolver amenazas para la información confidencial, tanto si es o no digitalizada. La seguridad de la información se relaciona estrechamente con la de los datos, un subconjunto que protege específicamente los datos digitalizados y almacenados en los sistemas y bases de datos, o se transmiten mediante redes. Ambos tipos de seguridad comparten objetivos: confidencialidad, integridad y disponibilidad.

Con la seguridad en la nube, encontramos la referencia a las tecnologías, políticas y procedimientos que protegen los datos de las aplicaciones y servicios que se encuentran alojados en la nube, sea privada o pública. Garantiza que la información sensible se encuentre a salvo de las filtraciones de información y otras vulnerabilidades. Las soluciones de seguridad en la nube ofrecen el acceso seguro a los usuarios.

La seguridad de endpoint se centra en la protección de los dispositivos que sirven como punto de acceso a la red de una organización, como pueden ser los ordenadores portátiles, de escritorio, los teléfonos inteligentes y las Tablet. Dispositivos o endpoint, que amplían la superficie de ataque, proporcionan puntos de entrada potenciales a los ciberdelincuentes que aprovechan la vulnerabilidad para infiltrarse en una infraestructura mayor.

En las aplicaciones existe igualmente una solución de seguridad, cuando las tecnologías, políticas y procedimientos a este nivel impiden que los ciberdelincuentes exploten la vulnerabilidad de la aplicación para cometer sus fechorías. Implica la combinación de estrategias de mitigación durante el desarrollo de la aplicación y posteriormente, cuando ha sido implementada. Un firewall de aplicaciones web supervisa y filtra el tráfico entre las aplicaciones y el exterior bloqueando actividades maliciosas.

Confianza cero es uno de los modelos de ciberseguridad más modernos que parte de la base de que ningún usuario del sistema, tanto dentro como fuera de la red, es confiable por defecto. Al contrario, las organizaciones verifican de forma constante el acceso a los datos y recursos utilizando los más estrictos protocolos de autenticación. A diferencia de los modelos más tradicionales, aplican controles de seguridad a todos los endpoints, aplicaciones y usuarios.

Por último, citaremos la seguridad de tecnología operacional (OT) que utiliza las mismas soluciones y técnicas que los entornos TI, protegiendo la seguridad y la confiabilidad de las tecnologías utilizadas en los sistemas que controlan los procesos físicos en las industrias. Esto incluye las infraestructuras más críticas y susceptibles de ataque como los sistemas de fabricación, las redes energéticas y los sistemas de transporte. En estos lugares, una brecha de seguridad puede suponer daños importantes que se extiendan a otros sistemas y sectores.

En resumen, la ciberseguridad es un proceso completo que hace posible que las empresas y organizaciones puedan proteger sus aplicaciones, datos, programas, redes y sistemas frente a los posibles ciberataques y el acceso no autorizado. Un plan de ciberseguridad efectivo se compone de varias capas de protección. Las empresas dedicadas a la ciberseguridad son las capacitadas para proporcionar las soluciones adecuadas e integrarlas sin que haya problemas para asegurar la mejor defensa contra los ciberataques. Todo esto sin olvidar la importancia de la capacitación de los trabajadores y usuarios.

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