Viajar a Australia es visitar las antípodas. El extremo opuesto del mundo. Un lugar tan diferente y a la vez, tan parecido. Una aventura que jamás podrás olvidar y que vale la pena vivir.
Australia ya nos seducía desde niños. Es esa isla en la que viven animales extraños que no existen en ninguna otra parte del mundo: los marsupiales. Los canguros, los coalas, el armadillo; pero también otras especies difíciles de catalogar como el ornitorrinco o el demonio de Tasmania.
En Australia se paró la evolución. Los marsupiales son una etapa primaria del desarrollo de los mamíferos. Animales que alimentan a sus crías con alimentos enriquecidos generados por el cuerpo de la madre y suministrados a través de las glándulas mamarias, pero que, además, en este tipo de mamíferos, el embrión termina formándose fuera del cuerpo de la madre, y no en el interior. El marsupio (bolsa), no es más que una especie de útero externo. En el sur de Australia encontramos el ornitorrinco, un animal aún más antiguo. El único mamífero del mundo que pone huevos. Una muestra de cómo una parte de los reptiles terminó transformándose en mamífero.
Esta fauna tan característica es fruto de un aislamiento continuado con respecto al resto del planeta. Cuando Australia y gran parte de Oceanía se separaron del supercontinente Gondwana, que más tarde daría origen a la Antártida, los animales que vivían en ese territorio experimentaron un proceso de evolución diferente al del resto del mundo. La lucha por la supervivencia y la competencia entre las especies se dio en otros términos. Como por ejemplo, la ausencia de grandes depredadores que se alimentaban de crías, Términos que posibilitaron que rasgos primigenios de la evolución perduraran en el tiempo.
El hombre llega de África a Australia hace unos 70.000 años. De ahí esa tez oscura y rasgos negroides de los aborígenes australianos. Lo hizo cuando el ecosistema de la isla ya estaba configurado. En 1770, los ingleses llegan a Australia y se asientan en la costa oriental, conformándola como una colonia británica. Lo hacen en un primer momento por motivos geo-estratégicos. En ese empeño por controlar los mares y las rutas marítimas internacionales, que fue la base sobre la que se levantó el imperio británico. Luego descubrió que había un inmenso territorio por explotar y se planteó colonizarlo.
Cuando llegaron los colonos, trajeron su cultura y sus animales. Y trajeron los conejos. Una especie invasora que se propagó de manera descontrolada por la isla. Australia es una de las zonas del mundo donde más numerosa es la población de conejos
Esta anécdota simboliza bastante bien la Australia actual. Una mezcla entre la rica naturaleza autóctona y la colonización. Entre un mundo nuevo y salvaje por descubrir y la civilización de la vieja Europa. Dando lugar a expresiones que nos parecen tan diferentes, pero que en el fondo nos resultan tan familiares.
Qué ver en Australia.
Conocer Australia en 15 días es imposible. El país es conocido como la isla continente. Aun así, el blog de viajes Mochileando por el Mundo nos recomienda algunos lugares que no deberíamos perdernos, aunque nuestra visita sea corta.
Una de las actividades que podríamos realizar es alquilar un coche y recorrer The Great Ocean Road, una de las carreteras panorámicas más bellas del mundo. Una especie de ruta 66 que conecta el Estado de Virginia con el Estado de Nueva Gales del Sur. Un viaje de 240 kilómetros que nos permitirá conocer varios ambientes naturales de la isla, como sus acantilados rocosos, su desierto y los bosques subtropicales. Pudiéndonos cruzar con animales típicos australianos, como manadas de canguros o grupos de Emus, un pariente australiano del avestruz africano.
En el norte del país tenemos el Urulú, Un accidente geográfico digno de conocer. Se trata de un montículo rojizo que emerge de la llanura de la sabana, como saliendo de la nada. Era un lugar sagrado del pueblo aborigen australiano, y los amantes a la astrología opinan que es uno de los mejores lugares del mundo desde donde mirar las estrellas.
Otro lugar digno de visitar es Rottnest Island, la isla de los Koalas. Una pequeña isla de apenas 20 kilómetros cuadrados, situada frente a las costas de Fremantle, en suroeste del país. Esta es una zona menos poblada que la costa oeste, donde se concentra la mayor parte de la población, pero es una isla que no te deberías perder si te gustan estos animales tan entrañables y otras especies marsupiales que no te dejarán indiferente como los quokkas, un animal del tamaño de un gato doméstico y que parece un cruce entre un canguro y un coala. Tiene el cuerpo del primero y la cara del segundo.
Los quokkas no son poco amigables con el hombre. Si se sienten acosados, los pueden atacar. Y los coalas son unos animales esquivos. Los puedes ver en la distancia, colgados de las copas de los eucaliptos, donde viven y de los que se alimentan.
Si lo que quieres es acercarte a los animales autóctonos, el lugar perfecto es la playa de Lucky Bar, en el parque nacional Cape Le Grand, también en la zona oeste de la isla. En este parque, los canguros campan a sus anchas y llegan hasta la playa para hacerse fotos con los turistas. Estos animales están acostumbrados al ser humano.
Otro lugar que debes visitar es la isla de Tasmania. La isla estado ubicada en la esquina sureste del país. Si te sorprende la flora y la fauna australiana, Tasmania te dejará boquiabierto. La isla ha conservado un ecosistema propio, de carácter semisalvaje, que ha dado lugar a animales y plantas que solo existen allí. En Tasmania encuentras todo tipo de ambientes naturales: playas, montañas, selva. Y hasta puedes ver pingüinos en temporada.
Para los amantes de la naturaleza marina está la Gran Barrera de Coral, en el nordeste de la isla. El animal marino más grande del mundo. Con una longitud de 2.600 kilómetros. Un fenómeno que puedes observar desde el aire, sobrevolándolo en una avioneta, desde un barco, en el mar, o practicar submarinismo, en excursiones guiadas, buceando en el arrecife.
No te puede perder sus ciudades.
Los operadores de Viajar al Pacífico, una agencia de viajes online especializada en programar y gestionar viajes a medida por Australia, Nueva Zelanda y la Polinesia, nos recuerda que aparte de los espacios naturales, no debemos olvidarnos de las grandes ciudades australianas. Son sorprendentes.
La más significativa de todas es Sídney. Una gran ciudad que sin ser la capital administrativa de Australia, es la ciudad más grande y más poblada de Oceanía, y la capital económica y cultural del país.
El origen de Sídney fue una colonia de reclusos que creo Gran Bretaña en 1788. Se dice que hasta el puerto de Sídney llegaban los criminales más peligrosos del Reino Unido. Condenados al destierro. A pesar de su origen controvertido, Sídney hoy es una ciudad de más de 5 millones de habitantes, bastante segura, y con un patrimonio monumental impresionante. Entre sus monumentos destaca el Palacio de la Ópera, uno de los edificios más emblemáticos de la arquitectura contemporánea. Sídney tiene lugares con mucho encanto, como The Rock, las Rocas, un barrio antiguo de estilo colonial, donde encuentras galerías de arte, pubs, restaurante, tiendas y donde está el Museo de Arte Contemporáneo. En el sur del casco antiguo está Chinatown, el barrio chino más grande de Australia. La presencia de la comunidad china en la ciudad ha sido siempre bastante relevante.
Camberra es la capital de Australia. Una pequeña ciudad administrativa, de poco más de medio millón de habitantes, que se encuentra ubicada en el interior del estado de Nueva Gales del Sur, en el suroeste de la isla, a 300 kilómetros de Sídney. En cierto sentido, Australia es parecida a Estados Unido. Tiene su capital económica y financiera en Sídney, como EUA la tiene en Nueva York, y la capital política en Camberra, cumpliendo la misma función que Washington. Camberra es una ciudad construida desde cero. Levantada a principios de siglo XX a partir de un plan urbanístico diseñado entre 1911 y 1912. A pesar de su breve historia, es interesante visitar los edificios administrativos como la Antigua Casa del Parlamento, el moderno edificio de la Asamblea Legislativa o la Casa del Gobierno, residencia del presidente de la república federal de Australia.
La otra ciudad que vale la pena visitar es Melbourne, capital del Estado de Virginia y antigua sede del Gobierno Británico en Australia. Una ciudad con un casco antiguo de estilo victoriano, que posee majestuosos edificios neoclásicos como el Real Palacio de Exposiciones, que albergó la exposición universal de 1880. Melbourne tiene poco más de 4 millones de habitantes.
Otra ciudad digna de visitar es Adelaida, capital del Estado de Australia Meridional, en el centro sur del país. Tiene 1,3 millones de habitantes y es una coqueta ciudad de origen colonial, con influencia alemana y holandesa, y con una vibrante vida nocturna.
Qué documentos llevar para viajar a Australia.
Una duda que tiene mucha gente que se plantea viajar a este país es ¿qué documentos necesito? El blog de Iati Seguros indica que el documento más importante es el pasaporte; el cual, debe estar en regla.
Enlazado electrónicamente al pasaporte se encuentra el visado, concedido por la embajada de Australia. Si vas a viajar como turista necesitas el eVisitor, Un visado gratuito que se expide por medio de una plataforma de internet que se llama ImmiAccount y que te autoriza para estar tres meses en la isla.
Para entrar a Australia necesitas además el Incoming Passenger Card (IPC), la Tarjeta de Pasajero Entrante, que se completa al entrar en el avión.
Para expedir el visado y el IPC, las autoridades australianas pueden exigirte que contrates un seguro médico o un seguro de viaje y que presentes una provisión de fondos; es decir, una copia de extractos bancarios que demuestren tu solvencia económica durante tu estancia en la isla.
Otras cuestiones a tener en cuenta es la vacunación. No es obligatorio estar vacunado para viajar a Australia, a no ser que lo hagas desde un país con riesgo de padecer Fiebre Amarilla, como sucede con algunos países de África, Asia y Centroamérica. De todos modos, la fundación médica IO nos recomienda ponernos las vacunas contra la fiebre tifoidea, la encefalitis japonesa y la meningitis si estamos en los grupos de riesgo.
Cuestiones a tener en cuenta.
La página web You Too Project resalta que la cultura australiana es diferente a la española y que hay una serie de cuestiones que debes tener en cuenta si piensas viajar allí.
La primera de ellas es el horario de las comidas. Los australianos llevan un horario británico. Se levantan temprano y desayunan fuerte entre la 7 y las 9 de la mañana. A las 12:30 del mediodía suelen tomar el almuerzo, el Lunch, que suele ser ligero. Y cenan temprano, antes de las 8 de la tarde. Los horarios en las grandes ciudades, como Sídney o Melbourne son más flexibles, Pero si viajas por el interior del país o por una zona menos turística, puede ser que te encuentres los restaurantes cerrados demasiado pronto.
En Australia, las distancias son largas. Por lo que es normal que un turista alquile un coche para moverse con libertad. Para hacerlo, además de tener el carnet de conducir en regla, necesitas un Permiso Internacional de Conducción que expide Jefatura de Tráfico antes de que realices el viaje. Este documento debes solicitarlo tú, al menos con un mes de antelación.
Por su localización geográfica en Australia amanece muy temprano. Dependiendo de la estación y del lugar en el que estés alojado, puede ser que amanezca entre las 4:30 y las 6.30 de la madrugada. Cuanto más al este estés, antes sale el sol. Este ritmo solar hace que la vida en Australia se empiece a mover a horas que en España nos resultaría impensables. Algo que debes saber, pero que no tiene por qué preocuparte si bajas las persianas y corres las cortinas de tu habitación de hotel.

